EL DIENTE EXTRAVIADO

A Marta se le había caído otro diente y estaba muy disgustada, ya no por el diente que no estaba con el resto de sus compañeros para morder chuches, no es que no le importara, que también, pero no era el primero que se caía de su sitio y sabía que ya no tenía remedio pero ¡lo había perdido!
Aquella noche, no tendría su diente para dejarlo debajo de su almohada y claro, a la mañana siguiente, no encontraría la moneda.
Aquella noche, Marta tardó en dormirse.  Había buscado su diente por todas partes sin encontrarlo.
Al fin, se rindió y se durmió.  Al día siguiente había que ir al cole y tenía que descansar, si no, encima de no encontrar el diente, no se iba a enterar de nada.
El ratoncito Pérez | Geografía e Historia | TELDEACTUALIDAD
Todos dormían en la casa.  Por un sitio secreto que solo él sabia, el ratoncito Pérez entró en la casa con sigilo.
El, ya sabía lo que le había sucedido a Marta.  Entró en su cuarto decidido a encontrar el diente perdido.
Buscó y buscó por todos los rincones.  Como él es pequeño, se mete en todos los huecos y puede verlo todo, porque además, es muy listo y hace muy bien su trabajo.
¡Allí estaba!  Al fin lo encontró.  Había ido a parar debajo del radiador, escondidito en un rincón, como si no quisieran que lo encontraran, pero no lo consiguió.
Colegio Safa-Grial « Teatro “El ratoncito Pérez”
Cogió el ratoncito Pérez el diente travieso y lo metió en su saquito, donde guarda los dientes que recoge durante la noche, para después ponerlos en unos frasquitos donde pone el nombre del niño al que se le han caído.  De su monedero sacó 1 euro, redondo y brillante y lo colocó debajo de la almohada.  Se fue a seguir con su trabajo.  Tenía que ir a más casas, a cambiar dientes por monedas, antes de que amaneciera pues no quería ser descubierto por nadie.
Sonó el despertador y Marta se levantó para ir a la escuela.  No estaba segura pero… miró debajo de su almohada y…  ¡estaba la moneda!  ¡seguro que el ratoncito Pérez había encontrado su diente perdido!
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Aprender al aire libre

Un ejemplo de solución para la educación en tiempos de crisis podemos verlos en Escocia, país que en estos momentos está considerando el aprendizaje al aire libre como modelo para la reapertura de escuelas.

Niños en una guardería al aire libre en Fife

Fotografía: Murdo MacLeod / The Guardian

Las autoridades locales están explorando cómo el uso del espacio exterior podría optimizar el distanciamiento físico.

El aprendizaje al aire libre podría ofrecer una plantilla para la educación socialmente distanciada en Escocia , según los profesionales que creen que la pandemia de coronavirus podría empujar a los padres y maestros a adoptar los beneficios de la educación al aire libre.

Este modelo podría tener muchos beneficios para mantener el distanciamiento físico y minimizar el riesgo de transmisión como parte de la transición del encierro al aprendizaje temprano, el cuidado de niños y la escuela. Si bien las guarderías al aire libre especializadas están en sintonía con las necesidades de los niños que pasan todo el día al aire libre, otros establecimientos están considerando cómo adaptar su práctica para permitir que pasen más tiempo en jardines y parques infantiles.

La experiencia al aire libre ya forma parte del “plan de estudios por excelencia” de Escocia, mientras que muchos consejos tienen planes ambiciosos para expandir el aprendizaje al aire libre a medida que cumplen con el compromiso del gobierno escocés de casi duplicar el cuidado infantil financiado este año.